Espectáculos

Peluffo, el doctor

Tras la reciente visita de Buitres a Florida, repasamos una entrevista a Gabriel Peluffo en la que cuenta cómo fue ser estudiante universitario y cantante de una de las principales bandas del país

Luego del reciente toque de Buitres en Florida, InFlorida repasa una entrevista realizada en 2005 a Gabriel Peluffo, cantante y principal compositor de la letras del grupo. La consigna de la nota era que un “personaje conocido” contara sus experiencias como estudiante, ya que era para una revista dirigida a lectores universitarios.

Doctor Buitre

Por Seba Amaya

Se lo suele ver arriba del escenario, por las noches, vestido de negro y cantando con su banda “Buitres”. Pero, durante el día, Gabriel Peluffo atiende a sus pacientes en el hospital Pereira Rossell. En esta entrevista conoceremos al doctor Peluffo, la otra cara del vocalista de la banda con más trayectoria en el rock nacional. Desde su época como estudiante hasta su “doble vida” entre la medicina y la música

¿Cómo se desarrolló tu carrera como estudiante?

-Entré a facultad en 1985, había pasado un año previo que no tenía muy claro qué carrera quería seguir, tuve bastantes conflictos vocacionales. Estaba influido por una marca familiar de tradición de médicos, más que nada de pediatras: mi abuelo, mis padres, mis tíos… Yo era el mayor de los niños de esa generación y siempre escuché hablar de Medicina en la mesa. Finalmente tenía una inclinación biológica y, creo que un poco por transitiva de lo que decía, entré en Medicina. No entré con demasiado convencimiento vocacional. Al mismo tiempo, ya había empezado mi actividad artística. En ese momento, al salir de la adolescencia y entrar en la juventud, era una actividad que tenía más sentimiento que raciocinio, era una actividad para mí muy sentida, muy arraigada, de corazón, muy de adentro, y bastante irreflexiva. Tuve un amague de anotarme en Humanidades, legué a estar a punto de no empezar la carrera de Medicina y sí la de Humanidades.

Así transcurrieron mis años de estudiante universitario. Hasta que en cuarto año llega la etapa crítica de la Facultad de Medicina, que es entrar al hospital y enfrentarse con el ser humano. Ese año fue un choque. Ahí definitivamente decidí seguir con la carrera. Ahí entrás al hospital y si no le dedicás el tiempo a lo que es estudiar bien a los pacientes… Tenés que encontrarle una función práctica a los tres años y medio de pura teoría. Teóricamente tendríamos que estar maduros para eso, pero no lo estábamos, o algunos estaban más y otros menos. En mi caso, yo no lo estaba. En aquel momento de mi carrera me podían haber pegado una patada y haberme sacado para afuera, pero me pareció que eran un poco las características de una facultad que dependía muchísimo del esfuerzo del estudiante, de la iniciativa y la responsabilidad que tuviera el estudiante y no tanto la exigencia del curso. En determinado momento te tenés que dedicar y tomar vos mismo las riendas de tu carrera si querés salir adelante. Y mis últimos años fueron buenos años de estudiante, los primeros capaz que no me habían costado demasiado -yo tenía una buena formación en materias básicas y estudié muy poco-, pero los últimos años estudié bastante hasta que hice el internado en 1992 y 1993.

¿Por qué Pediatría?

-Cuando hago el internado estoy dispuesto a romper con la tradición familiar y digo “yo no voy a hacer Pediatría”. La primera pasantía que hice fue Pediatría, justamente para sacármela de encima. Fui al Servicio de Recién Nacidos y la verdad que tenían una estructura formidable de trabajo, era una tarea exigente que requería no solamente horas, sino también mucho estudio, y aprendí un montón. Aprendí tanto que fue la primera vez que me sentí útil en la carrera (risas). La segunda pasantía fue en el interior. Fuimos a Paysandú y ahí me di cuenta de que me podía desenvolver bien en la parte pediátrica, porque a mis compañeros no le gustaba y era yo quien veía a los niños y les decía a ellos que vieran a los adultos. Y después, cuando hice la pasantía de Medicina en Montevideo, agarré un mal momento del Hospital de Clínicas por problemas de huelgas. El hospital estaba muy trancado, no funcionaba y me pareció medio deprimente toda la situación de los pacientes que estaban semanas internados… Me deprimió mucho eso, no me gustó, y decidí hacer Pediatría.

¿Cómo eras como estudiante?

-Siempre viví con un pie adentro y un pie afuera de la facultad, si bien me llevaba muy bien con mis compañeros y era una persona querida yo siempre pensaba que tenía mis actividades afuera y que iba a la facultad solamente por lo curricular. Siempre fui un tipo bastante solitario. Tenía mi grupo de amigos pero los vínculos no eran demasiado estrechos. Nos veíamos en la facultad.

“Yo era un bicho raro en la facultad, yo era de Los Estómagos, era rockero, iba con campera de cuero, tenía el pelo por la mitad de la espalda (…) En ese momento, ser rockero te estigmatizaba: eras drogadicto, probablemente promiscuo, irresponsable. Pero nunca perdí un examen y siempre me fue muy bien.”

¿Estudiabas solo?

-No, pero me costaba encontrar compañeros de estudio, me costó encontrar compañeros de estudio… Siempre quedaba para lo último para elegir. Estudié con los personajes más raros de la facultad. Yo era un bicho raro en la facultad, yo era de Los Estómagos, era rockero, iba con campera de cuero, tenía el pelo por la mitad de la espalda. A algunos eso les caía muy bien y a otros muy mal, inclusive a los propios compañeros. No tenía militancia política tampoco, no me tenían muy bien sacado, pero eso nunca determinó la relación con alguno de ellos. Simplemente, en ese momento, ser rockero te estigmatizaba: eras drogadicto, probablemente promiscuo, irresponsable…Pero nunca perdí un examen y siempre me fue muy bien. Es más, los últimos años saqué muy buenas notas. Yo cuando me ponía a estudiar para un examen, estudiaba, siempre estudié mucho. Me costó siempre el trato con el paciente. Llegar a lo que soy ahora me costó muchísimo. Me gustaba mucho leer, pero no tanto el contacto, el hospital. Te digo la verdad, me costó. Ahora me siento bárbaro, pero reconozco que fue un proceso de muchos años para lograrlo.

“Yo tengo dos vidas paralelas, por un lado yo tengo mi vida artística y por otro lado tengo una carrera de Medicina, que incluye un trabajo, el trabajo que todos tenemos que hacer.”

¿Cuándo empezaste a estudiar te imaginabas que te iba a pasar lo que te está pasando ahora (2005), lo que pasa hoy con el rock nacional?

-No. Yo nunca pensé que el rock en este país podía llegar a ser tan popular. Habernos transformado en figuras públicas no lo tenía para nada previsto. De todas formas, siempre tuve muy claro los límites de las dos cosas. Yo tengo dos vidas paralelas, por un lado yo tengo mi vida artística y por otro lado tengo una carrera de Medicina, que incluye un trabajo, el trabajo que todos tenemos que hacer, el de las horas, el tedioso, el que no nos gusta. Pero aparte incluye una carrera docente y a su vez una formación continua. Seguí estudiando y seguí dando concursos dentro de la facultad. Lo que tienen en común las dos actividades es lo humano, el contacto de la gente. En ese sentido sí soy una sola persona, pero me contacto con mucha gente, mucho tiempo, muchos días; a tal punto que a veces me desborda y me encanuto, me escondo abajo de una piedra, en una cueva y no salgo. En los momentos de hiperpopularidad, como está pasando ahora, que parece que no se agota, vivo bastante recluido.

“No estaba muy bien visto que yo estudiara. Solamente un compañero de la banda me lo dijo. Los integrantes de otras bandas se burlaban porque yo estudiaba y estaba en la facultad. Sería el colmo de la ignorancia. Me siento orgulloso de eso, que alguien esté en contra tuyo porque estés haciendo algo bien, me parece que está bárbaro”

¿Cómo aceptaban tus compañeros de la banda el hecho de que vos estudiaras?

-No estaba muy bien visto que yo estudiara. Solamente un compañero de la banda me lo dijo. Los integrantes de otras bandas se burlaban porque yo estudiaba y estaba en la facultad. Sería el colmo de la ignorancia. Me siento orgulloso de eso, que alguien esté en contra tuyo porque estés haciendo algo bien, me parece que está bárbaro (risas). Pero a mí esta actividad me ayudó a madurar. Yo era un tipo muy soberbio, muy por fuera de lo que era la vida real, muy preocupado en mí y no en los demás y, aparte, intelectualmente perezoso. La carrera me ayudó en todo eso, me ayudó a salir de “antes mí”, de conocer otra gente, de conocer los problemas de otra gente, de estar en contacto con clases sociales a las cuales no pertenezco, fundamentalmente las clases más bajas, más necesitadas. Naturalmente se generó en mí una avidez por un montón de cuestiones artísticas, he ampliado muchísimo el espectro de la música que escucho, de los libros que leo, de los artistas que me gustan. Yo creo que eso ha sido la vida y ha sido la carrera también, la carrera me ha ayudado muchísimo.

¿Te dedicás a la docencia también?

-Sí, en primer lugar cuando decidí hacer la especialidad la hice a través de la residencia, lo consideró fundamental para desarrollar una actividad clínica. Me presenté, mediante un sistema del BPS, a hacer dos años más de residencia de Pediatría en las policlínicas y el hospital del BPS y ahí hice cinco años de residencia. Ahí me presenté al concurso de Grado 2, el primer cargo docente de Pediatría, y trabajé tres años de Grado 2. Hice un interinato ahora de Grado 3, el año pasado. Y ahora, este año, había un montón de concursos, iba a engancharme con el Grado 3 pero tuve un pequeño problema de salud a principios de año y no puedo abarcar todo. La banda el año pasado tocó muchísimo, hicimos una gira por España. Este año vamos a volver a España, fuimos a Paraguay otra vez. No puedo llevar adelante dos actividades con tanta responsabilidad en forma simultánea. La carrera docente por ahora queda en stand by, pero igual me anoté en una maestría, que es lo que estoy haciendo ahora, por la cual soy alumno de vuelta. No tengo tanta responsabilidad.

¿A la hora de escribir alguna letra para una canción, te ha influido la Medicina en algo?

-Sí, yo creo que más que nada en la alimentación intelectual. Vos estás todo el día en contacto con los libros y eso te genera la costumbre de leer y al mismo tiempo estás en contacto con la gente y te genera la costumbre de entenderla y de ver las distintas realidades, los distintos puntos de vista. Cosas que para vos son espantosas, para alguien no les importa, cosas que a vos te ponen triste, a otros los ponen contentos. Aprender a entender a los seres humanos, en ese sentido tiene un vínculo muy grande. Y a veces he escrito cosas que están vinculadas a vivencias en el hospital, cosas que hablé con gente, cosas que vienen y me las dicen los pacientes. Trato cada vez que sean cosas más sencillas, más llanas y más humanas. Eso es lo más difícil a veces de hacer. Uno a veces teoriza demasiado.

¿Encontrás algún punto de comparación entre la música y la Medicina?

-Creo que sí. Fundamentalmente en el plano humano. Si bien hay una corriente que es la músicoterapia, de la cual no conozco demasiado sus detalles; sí creo en el efecto positivo de la música para las personas. Para que las personas sanas estén mejor y para que las personas enfermas se mejoren. Creo que la música es algo alucinante.

“Me transformé en una persona pública a mi pesar, no sé de qué forma lo podía haber evitado. No creo que me transformé en una persona pública por haber pertenecido a la farándula o por salir todos los días en los medios o algo por el estilo, sino que se fue dando naturalmente, de última, las veces que salí en los medios salí cantando, que es lo que hago”

¿Cómo te llevás con tus pacientes, te reconocen?

-Sí, me reconocen bastante, las mamás, los papás y algunos niños. Soy un tipo bastante tímido, no me gusta demasiado pero lo acepto. Aparte, a veces, hay demostraciones de cariño, de afecto, felicitaciones, “seguí adelante”, son cosas muy gratificantes. No me gusta en el sentido que yo siempre estoy enfocado hacía algo, soy muy específico, cuando voy a ver un paciente, veo un paciente.

Pero bueno, lo tengo que asumir. Me transformé en una persona pública a mi pesar, no sé de qué forma lo podía haber evitado. No creo que me transformé en una persona pública por haber pertenecido a la farándula o por salir todos los días en los medios o algo por el estilo, sino que se fue dando naturalmente… De última, las veces que salí en los medios salí cantando, que es lo que hago. Lo tengo que asumir, no era lo que yo pensaba que iba a hacer pero bueno, así pasó, ya está y está bien… Porque el 99,9% de la gente te trata bárbaro, desde el que te abre la puerta de la casa y entrás, hasta el muchacho que te limpia los vidrios… Yo qué sé, hay buena onda. Espero que siga siendo así.

¿Alguna vez tuviste que atender a alguien en un toque?

-Sí. Estábamos tocando en Salto y se armó un pogo ahí, y los locos -no sé por qué- saltaban y se tiraban para atrás, no me acuerdo qué pasó. Y en una, uno se subió al escenario, se tiró para atrás y los amigos en vez de agarrarlo lo dejaron caer. Se pegó en la cabeza y tuvo una conmoción, hizo una convulsión y paramos… Y yo salté (risas). Vino la ambulancia y el loco reaccionó, se lo llevaron y seguimos tocando. Después, una vez atendí a un utilero nuestro que se cayó.

¿Tenés alguna anécdota que recuerdes de tu época de estudiante, algo que te haya pasado?

-Lo que me acuerdo cuando era residente, yo ya era bastante conocido porque ahí Los Buitres ya se conocían bastante, pero nadie sabía de mi doble faceta de médico y cantante. Yo tenía el pelo largo. Y acá, en el Pereira, iba pasando por el corredor, con una carpeta, y me dicen “doctor, ¿usted es el que canta en la orquesta?” y yo, todo serio, le digo “pero, qué está diciendo, eso es una locura, dónde vio un médico que cantara rock” y se quedó pensando y me dijo “tiene razón” (risas). Y a algunos les decía “no, es mi hermano, yo soy médico”. En ese momento la banda de mi hermano (Guillermo Peluffo, vocalista de Trotsky Vengarán) no era para nada conocida. Era un poco para zafar. Ahora me conocen a mí, conocen a mi hermano… (risas). Ya es demasiado.

Peluffo ¿erizado? / Foto: Cortesía de Humberto Ruiz

¿Qué consejo le darías a un estudiante universitario?

-Dar consejos a veces es una situación un poco embarazosa, ¿verdad? Yo, que siempre, todos los años, de alguna forma u otra estoy dando clases -si bien este año decidí no hacer carrera docente y ya, por H o por B, me invitaron a dar dos clases y las di-, por lo menos, lo que yo siempre les digo a mis estudiantes -que ya son hombres y mujeres, porque ya están en el último año, tienen entre 25 y 28 años-, es que tienen que preocuparse al máximo de su formación, que no se tienen que quedar, que tienen que estar muy familiarizados con la tecnología, y que deben estudiar, por supuesto, todos los aspectos humanos. Pero me parece que todavía en la Universidad pública no hay niveles de exigencia, el nivel de exigencia se lo tiene que poner uno. Hay cursos muy cuestionables y hay sistemas de evaluación que están en revisión pero que todavía no han llegado… Ni los objetivos, ni el desarrollo de los sistemas de evaluaciones de la Universidad pública, que son los que yo conozco, están a la altura de lo que tendría que ser una carrera universitaria, sinceramente.

Mi consejo es: ojo, no hay que quedarse, hay que dedicarse mucho a su actividad, que las cosas dependan de uno, estar familiarizados con la tecnología. Y bueno, indudablemente pensar que ahora sí somos habitantes del mundo, lamentablemente. Yo toda la vida opté por quedarme acá, pero siempre hay que tener en la cabeza, aunque sea transitoriamente, estudiar o trabajar, aunque sea temporalmente, en otro lado.

Ficha

Nombre: Leopoldo Gabriel Peluffo Rubio.

Profesión: Cantante de Buitres y médico pediatra.

Un profesor: He tenido muy buenos… el profesor Maggi, ya fallecido, fue profesor de la Clínica C de Pediatría, un tipo impresionante. Pero he tenido muy buenos docentes.

Un cantante: Uno solo es difícil para mí. Me gusta Elvis, Gardel, Edmundo Rivero, Nino Bravo.

Una banda: Los Beatles.

Un disco: No tengo un disco. Pero “Cinema Trascendental” de Caetano Veloso me parece un buen disco, aparte es un cantante que me gusta mucho.

Un hobby: Mi vida siempre ha girado en tres cosas, la música, la medicina y el fútbol. Me gusta mucho jugar al fútbol y me gusta mucho mirar fútbol. Soy hincha de Nacional. Y después la playa, barrenar olas, me gusta mucho el océano y el mar.

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