Florida/Policiales

El deseo de plata fácil frente a la ostentación imprudente

La Policía de Florida resolvió el crimen del productor rural asesinado en Picada Martínez. Lo mataron dos jóvenes enceguecidos con los billetes que la víctima solía mostrar a sus conocidos

Marrero Muñiz estaba fichado. Los billetes que solía ostentar y mostrar a sus conocidos habían encandilado los ojos de dos jóvenes que lo conocían y que estaban dispuestos a todo para obtener el jugoso botín.

Así quedó demostrado el martes por la mañana, cuando se encontró el cuerpo del productor rural tendido en las afueras de su casa, una precaria finca de Picada Martínez en la que residía solo, sin luz ni agua corriente, en la que vivía por gusto, ya que según trascendió tenía unos US$ 500.000 en tierras. Según supo InFlorida, desde niño Marrero Muñiz solía estar varios días en el campo, viviendo en el monte, lo que pudo haber influido para su posterior estilo de vida.

Tras planificar su maniobra, los jóvenes –que dijeron ser hermanos pero cuyos apellidos no coinciden- arrancaron a pie hasta la finca de Marrero Muñiz. Al llegar al lugar, uno de ellos tomo el pique que trancaba la portera; ambos ingresaron al predio. Luego, llamaron al dueño de casa y éste salió con un farol y un machete en sus manos.

Mientras la inminente víctima se alejaba de su casa, los delincuentes rodearon la vivienda e ingresaron a buscar el dinero que estaba escondido bajo el colchón. Lo tomaron y cuando se retiraban quedaron frente a frente con el propietario, quien regresaba tras no encontrar a nadie.

El sonido del pique impactando contra el cráneo de Marrero Muníz retumbó tres veces en el silencio de Picada Martínez. Fueron tres golpes –según narraron los jóvenes- que acabaron con la vida del productor rural. El palo homicida fue encontrado en el lugar junto al cadáver, el farol y el machete, con el que intentó defenderse sin llegar a lastimar a los ladrones.

Efectiva actuación policial
La muerte del productor rural impactó a la sociedad floridense y la Policía local inició la investigación para tratar de esclarecer el hecho, lo que logró hacer en menos de 72 horas.

Se abrieron varias hipótesis de lo que podía haber sucedido. Se sabía que Marrero Muñiz solía mostrar sus billetes a sus allegados, tal como habían informado algunos vecinos. “Los responsables conocían a la víctima”, dijo este viernes por la mañana el jefe de Policía de Florida, José Chavat.

Así se fue tejiendo un cerco sobre posibles sospechosos. Además, varias personas aportaron datos de forma anónima, los que ayudaron a la investigación afinaron la tarea.

Luego, se constataron gastos irregulares en comercios y movimientos en casas de cambio de dinero, acciones “fuera de lo normal”, según indicó la Policía. “No son montos exagerados, pero sí permitió a los policías hacer un delineamiento y a Inteligencia confirmar muchos datos que teníamos”, agregó el comisario Fernando Bosch en la conferencia de este viernes.

La investigación continuó y hubo siete detenidos que fueron interrogados. En base a las indagatorias, se realizaron dos allanamientos en casas y en una de ellas se encontró una importante suma de dinero. Quien allí vivía confesó su participación en el homicidio e involucró a su compinche.

“Ellos manifiestan que son hermanos, pero los apellidos no coinciden”, indicó Chavat. El mayor fue identificado como D.A.C. de 22 años, mientras que el menor es N.S.H.D., de 15 años de edad.

El más chico vivía en la zona de Picada Martínez, el mayor en la ciudad. Ambos conocían a Marrero Muñiz, quien años antes había sido robado por otro joven y solicitó a la Policía que no fuera penado. “Si precisas plata pedime, no me robés”, le había dicho.

Este jueves los delincuentes confesaron lo ocurrido y tras la reconstrucción del hecho, en horas de la noche, el juez letrado dispuso el procesamiento con prisión para D.A.C. por un delito de homicidio específicamente agravado, en tanto para el adolescente N.S.H.D. la internación compulsiva bajo la imputación prima-facie de adolescente responsable de una infracción gravísima a la ley penal calificada por el Código Penal como delito de homicidio especialmente agravado, siendo a posterior trasladado a la Colonia Berro por personal de INAU.

En la investigación se incautaron $59.000 y US$13. “El móvil (de la muerte) fue el hurto, aunado por la exposición que hacia esta persona”, dijo Bosch al explicar las causas del homicidio, en el que se cruzaron la necesidad de plata fácil y la imprudente ostentación de Marrero Muniz, quien llevó las de perder.

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